El Gato encerrado
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Unas horas cerca de ellos

Sin que ellos lo supieran, el viernes pasado pasé varias horas cerca de los que han sido concursantes de la décima edición de Gran Hermano. En el comedor, en los pasillos de Telecinco y en plató, desde las siete de la tarde aproximadamente y hasta la finalización de la gala extra que nos regalaron esa noche. De esta forma vi cómo se empezaban a vestir y maquillar, lo que cenaban, sus últimos preparativos antes de entrar en el plató y el desarrollo de una gala debate en la que algunos detalles imposibles de advertir siguiendo la emisión televisiva me proporcionaban una visión que me pudo ayudar a conocerlos aún un poco más.

En primer lugar, me llamó la atención lo temprano que estaban pasando por maquillaje y peluquería, ya vestidos tal y como les vimos en la gala algunos de ellos, mientras que otros (fundamentalmente las chicas) se cambiaban o terminaban de vestir poco antes de ir al plató. Lo segundo que me llamó la atención fue la disposición en las mesas del comedor, suficiente para dar cuenta de la división en dos grupos de ex concursantes. Como ya contaron mis compañeros de esta web en el interesante Ego5 (¿blog o experimento?), lo más destacable era la situación de Orlando en esas mesas. Una mesa estaba casi llena, con la gran mayoría de ellos, y en la otra solamente se sentaron Eva, Almudena, Liz, Germán, Iván, y uno de los amigos de este último. Curioso que de los cuatro últimos habitantes de la ya clausurada casa de Guadalix, solo Orlando decidiera sentarse con el grupo mayoritario.

La disposición en las mesas a la hora de la cena no era casual. Todos entraron más o menos a un tiempo, a excepción de una Raquel rezagada que cenó sola esta vez. En la mesa menos ocupada, Eva y Almudena dejaron un espacio entre ellas reservado al ganador, que no paró de hablar por su teléfono móvil, ese que durante los últimos cuatro meses no había podido utilizar. Además, no paraba de saludar a unos y otros, a pesar del estrecho marcaje al que estaba sometido por una redactora de la productora y la omnnipresente Jani, concursante cubana de la sexta edición y ahora trabajadora de esta casa. Parece como si hubieran decidido de antemano situarse de ese modo en las dos mesas, situación obligada al no caber todos en una sola. Orlando el poco comprometido, a quien le gusta llevarse bien con todos, decidió compartir esos momentos con el grupo mayoritario en lugar de con sus dos compañeros finalistas.

Antes de la cena, Julito entraba en la cafetería cercana al comedor y la camarera le preguntaba quién era. “¿Tú cómo te llamas?”, le decía ella, a lo que el ex concursante contestaba con un previsible “Soy Julito el de casa”. Prometo que fue exactamente como lo estoy contando, lo cual da cuenta de lo lejos que ha llevado ese ridículo lema, que tan poco útil le resultó para salvarse de la penúltima nominación. En los pasillos, Marco Musumeci (amigo de Iván), charlaba con la acompañante de Germán (así la habían puesto en los letreros que marcan donde se ha de sentar cada uno de los invitados en el plató), mientras que el resto de amigos aguardaban en la cafetería hasta que el ganador se hacía rodear de todos ellos, con quienes tuvo una breve charla.

Si tuviera que describir el estado anímico de los tres que habitaron la casa hasta el último día diría que Almudena disfrutaba de su contacto con el público, zafándose de la seguridad en plató para acercarse a las gradas y darse el baño de popularidad que, además de desear, necesitaba. Iván estaba como en medio de una nube asumiendo su triunfo y sin terminar de poner los pies en el suelo. Estos dos estaban con la sensibilidad a flor de piel, cosa que demostraron durante toda la gala pero ya habían visto las redactoras de esta web la misma mañana del viernes. Un error había hecho que Iván y Almudena se presentaran en la redacción esa mañana, supuestamente para asistir a un encuentro digital que realmente tendrá lugar entre hoy y mañana. Aprovechando su presencia allí pudieron contar sus impresiones de primera mano, tras una noche sin haber dormido prácticamente nada, además de tener un primer contacto con lo que se ha estado diciendo de ellos, momento que recoge la imagen que acompaña estas líneas, en la que se ve a Iván leyendo la entrada publicada esa misma mañana en este blog. Durante todo el día no pudo parar de llorar, emocionado por el apoyo recibido.

Por su parte, a Orlando le vi cabizbajo y algo triste. Es simplemente una sensación que apenas puedo apoyar en gestos concretos, pero así le vi a pesar de que en la gala reía viendo algunos de los fantásticos vídeos que recordaban el paso de todos ellos por el programa. Quizá tuviera algo que ver en ello la respuesta contundente que le dio a Milá sobre su relación con Nany, en la cual remarcó que la seguiría conociendo como una amiga más, solo como amiga. Ella estaba triste, de brazos cruzados y medio muerta de frío, embutida en una cazadora de cuero durante las pausas. Está claro que algo debió pasar en las horas previas para que ambos se mostraran tan fríos y distantes, posiblemente al haber conocido el feriante cierto escarceo de Nany tras su salida de la casa.

En cuanto a los demás, Loli y Carlos H. estaban sentados juntos en la cena y charlando muy amigablemente, de igual forma que tras el enfrentamiento que ella tuvo en directo con Iván, ambos hablaban en la siguiente pausa publicitaria cogidos de la mano en una muestra de cariño evidente, conversación que sellaron con un largo abrazo. Este fue el único gesto auténticamente cariñoso que pude ver hacia Iván, sin contar con los de una Chiqui a la que llegó a afectar el violento choque entre su amigo y Carlos H. El que calificamos como ’soylapera’ al tiempo que Iván le definía como “pluscuamperfecto”, lo cual algunos abreviaron aquí hasta convertirlo en el ‘pluscuam’, queriendo demostrar que no es “chulo”, como le había llamado un forero del bolo y periodista de la COPE (¡que Dios nos pille confesados!), atacó a este amenazándole con decirle “cinco cosas que podrían hacerle el hazmerreír” general. Curiosa reacción, aunque ya sabemos que los borrachos lo primero que dicen es “yo no estoy borracho”, justo en el momento que se dan cuenta de estarlo.

Carlos H. e Iván encendieron la mecha en cuestión segundos, sin una razón aparente para ello. Cierto que Iván parecía tener esa noche un resorte que le hacía levantarse para enfatizar sus palabras, lo cual justifica la pregunta “¿Tienes un resorte en el culo?”, que le hizo su enemigo. Pero en el fondo tenía razón el modelo, ya que al explicar cómo se produjo la situación creada tras haber hecho perder una prueba por un error suyo, Carlos H. quiso contradecirle, aunque más bien se estaba poniendo en contra de la razón. Según Iván, alguien había preguntado quién había sido el causante del error por el que se había perdido la prueba, añadiendo que ese alguien había sido ’soylapera’. Este le rectifica entonces, diciendo que había sido Pepa (a quien no pude ver aunque me contaron que andaba por allí) quien lo había dicho. Huelga cualquier aclaración, ya que la ’súper’ dio ese dato porque Carlos H. lo había pedido.

A este choque le siguió una pausa de publicidad en la que un psicólogo acudió a hablar con Iván al tiempo que miembros de la seguridad en el plató se situaban junto a ambos contendientes. En medio de ellos, Almudena lloraba disgustada, no en vano los dedos acusadores señalándose mutuamente se habían cruzado precisamente por delante de su cara, además de ver cómo se atacaba de forma absurda e innecesaria a Iván. No fue lo único interesante que pasó justo durante una publi, sino que un poco antes Mirentxu había abandonado el plató aprovechando la pausa. La donostiarra fue la única que entró al plató con abrigo y bolso, como si no confiara en dejarlo en guardarropía, cosa que hicieron todos los demás. Llegada la pausa de la que nunca volvió, salió con abrigo pero dejó su bolso en el sofá, medio oculto por el cojín especial que pidió antes de comenzar el programa y terminó recogiendo alguien en su nombre.

El desplante de Mirentxu merece que no le den un solo bolo y eviten comparecencias en cualquier programa, algo también justificado por las graves y bochornosas acusaciones que vertió ante la victoria de Iván, repitiendo de forma machacona que era un “timo”. Mercedes Milá le dijo con gran acierto que se había sentido insultada, lo mismo que sentirían tantos seguidores del programa que gastaron su dinero en hacer ganador a su preferido, probablemente los mismos que dejaron sin saldo su móvil para verla salir de Guadalix. Este gato, hoy más cronista que nunca, ha de reconocer no haber votado nunca en las nueve ediciones anteriores, pero cuando estuvo nominada Mirentxu con Almudena me desquité votando compulsivamente, sobre todo tras ver a Milá abrir la gala con un guión en cada mano, dada la igualdad existente en los votos de ambas. O sea, que de timo nada de nada, señora.

El gesto más feo de la noche, que no pudieron llegar a captar las cámaras del directo, fue protagonizado por la muy china Li, con Ana como cómplice. Esta había mostrado mucho interés en averiguar quien era este gato, al decir Milá instantes antes de comenzar la gala que estaba presente en el plató aunque no diría dónde, respetando mi deseo de conservar la privacidad de mi propia imagen. Cuando Mercedes pidió un aplauso para el gato (es la primera vez que me aplauden y puedo asegurar que me sentí tan honrado como extraño) Ana se giró dirigiendo su mirada a las gradas, probablemente para ver si identificaba la identidad de un servidor (es raro aplaudirse a sí mismo, he de decir). Cierto que también se giró Gema, pero estaba tan rotundamente guapa que no sería capaz de poner un pero a la ’señora de viudín’.

Cuando Milá dio pasó a nuestra querida Carla, representante de este blog vía telefónica, Li comenzó la burla, que fue intensificada justo cuando aquella explicaba el delicado estado de salud de nuestra forera que, de hacer caso a lo convencidos que estamos muchos, superará en breve. Ana era cómplice, desde el otro sofá, de esa burla tan inapropiada y falta de respeto. No creo que ninguna de las dos tenga nunca un grupo de gente numeroso deseando su triunfo, tal como ha tenido Iván. Espero que tampoco se encuentren nunca en una situación delicada para su salud, y que si el destino quiere que algo así suceda jamás se encuentren con personas de tan poca calidad humana como para hacer burla con algo así.

Fue un placer estar allí, conocer a los minutistas que hicieron cumplir uno de los sueños de este gato, consistente en ver en esta web un relato diario y completo de lo sucedido en la casa, contado en tiempo real a modo de live update. Me resultó muy útil estar durante unas horas tan cerca de aquellos que han sido blanco de mi observación diaria durante los últimos cuatro meses. Y estuve encantado de saludar a personas clave en este programa, como mi querida Mafer o Mayte Méndez de Vigo (a quien pude conocer por fin), además de darle un beso a una Mercedes Milá vestida de rockera para esta gala final de la décima edición de Gran Hermano.

A Iván, ganador de GH X, decirle que es todo un detalle por su parte que agradezca al gato el apoyo que aquí ha tenido y tiene. Cuando hablo del gato en tercera persona no es por parecerme a Aída (GH V) sino porque entiendo que he de compartir con miles de amigos esas palabras de Iván, que he escuchado en el vídeo de una entrevista publicada en la página de la productora. Agradecemos los agradecimientos, y a su vez le digo que gracias a él esta edición ha sido tan especial para muchos de nosotros. Tanto que estoy ya echando de menos poderme asomar a esa ventanita de nuevo. Nos espera Gran Hermano XI. Y punto pelota.

[Hoy a las 12.30, Iván te responde en un Encuentro digital para el que puedes dejar ya tus preguntas; y mañana, también a las 12.30, será Almudena quien te responderá en un nuevo Encuentro digital. Os recuerdo una vez más que hasta el último día de este mes de enero se puede votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

Enlace permanente  26.01.2009 | Comentarios en Unas horas cerca de ellos  Comments Off | Imágenes en el archivo del día  Imágenes | Ir al principio de la página Ir arriba

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Brilló la luz del ganador Iván

Poco confiado en su victoria, Iván Madrazo rompía una puerta de papel que le conduciría al abismo de un viaje hacia el exterior de la casa. El viaje que debían hacer anoche y en el que la audiencia votante decidía el orden de salida. Primero salió Almudena, la tercera clasificada, y después un Iván que atendiendo al porcentaje del 69,8% de los votos que fueron destinados a él lograba la mayor victoria desde el triunfo del gran Pepe Herrero en la séptima edición. Además, el urogallo que anoche cantó antes de llegar el alba, hace historia colocándose en el puesto número siete del ránking mundial, es decir, el suyo es el séptimo porcentaje más alto para un ganador en una final con tres o más finalistas. Y el número trece (fuera supersticiones) del ránking mundial general, incluyendo las finales a dos. Tengamos en cuenta que estamos hablando de 154 finales en la historia de este programa en todo el mundo.

Y es que anoche brilló la luz de Iván, no solamente por lo deslumbrantes que resultan los datos sino porque demostró en la entrevista con Mercedes Milá las razones por las que este concursante le ha robado el corazón a tanta gente. Su sonrisa franca y adorable era anoche todo un reflejo de su alma, esa que dice haber limpiado en Gran Hermano y yo siempre vi reluciente. Fue de la sonrisa a la emoción, y hasta casi parecía que iba a llorar cuando Mercedes le dijo que no entendía cómo alguien podía haberle roto el corazón, haciendo referencia a su vida sentimental previa a su paso por la casa de Guadalix. Ese estudio de Fuencarral, testigo de tantas cosas durante los últimos años, fue anoche un hervidero de sentimientos y emociones. En todas las ediciones no se ha vivido nada igual en ese plató. Absolutamente brutal y apasionante.

Fue una noche de sorpresas en la que se perdían al menos dos tradiciones: que el ganador tuviera la posibilidad de disfrutar de su triunfo en una casa solitaria y que pudiera celebrarlo con al menos un compañero en el momento de conocer la decisión del público votante. También resultaba una innovación la presencia en el mismo plató de una notaria que daba fe del proceso de votaciones telefónicas. Por fin vimos al notario, una añeja reclamación de muchos seguidores del programa. Pero más sorpresa fue para este gato feliz ver como casi todos los concursantes felicitaban al ganador a su entrada en plató. Liz, Palomares, Germán, Eva, Gisela, Carlos H., Raquel, Nany, Li, Gema, Mirentxu, Loli, Ana, Julito y después sus dos compañeros de encierro en solitario durante la última semana, la cría Almudena y Orlando, segundo clasificado. Adivinen quién se escondió a la hora de felicitar al ganador. Pues sí, Carlitos se debió meter debajo del sofá de ex concursantes.

Con nueve ediciones a sus espaldas, anoche culminó la que ha sido para muchos una de las más apasionantes. Nunca sabremos cuántos votos estaban ayer en juego pero imagino que más de los imaginables. El sueño se cumplió, aunque no fuera gratis, y el pirata Iván tuvo su merecido triunfo en una final inédita en la que los tres se tienen aprecio verdadero, algo que nunca antes había sucedido. En la tercera edición, Kiko, Patricia y Javito tenían una buena relación, pero no es lo mismo y, además, este último le dejó bien claro a su compañera que nunca podría convivir con ella. En el resto de ediciones mucho menos, una razón más por la que a la décima fue la vencida también en este aspecto. No en vano, Iván hizo parte de su entrevista con su mano cogida a la de Orlando, que vio cómo se frustraba su sueño al tiempo que su amigo obtenía el propio.

Se acabó, por fin, el mito de que todos piensen lo mismo sobre Iván, como le dijo Loli una semana antes, ya que antes de la resolución de esta historia tanto Liz, como Germán, Eva, o Raquel preferían ver a Iván ganador. Gisela no se decantaba por ninguno de los dos últimos finalistas, con lo cual evitaba posicionarse en contra del modelo cántabro, y Palomares sonreía divino como siempre. Si a estos le sumamos a Orlando y Almudena, me salen siete concursantes, que junto al propio Iván hacen casi la mitad de los concursantes de esta edición. Hay mayorías hechas de la nada, como queda claro. Por tanto, Iván no gana fuera de la casa arrastrando el lastre de no haber conseguido ser querido dentro, ya que todos hemos visto en estos cuatro meses muestras inmensas de cariño, tanto suyas como hacia él. Posiblemente las mayores nunca vistas en esa casa, y Almudena tiene mucho que ver en ello.

La excusa del debate de hoy, que tendrá a los concursantes como grandes protagonistas, como ha de ser, sirvió para justificar unas entrevistas más bien cortas, incluso la del ganador. Chiqui protagonizó un enfrentamiento con Ana y Eva, que no fueron capaces de entender lo ofensivo de sus palabras, ya que mientras la primera decía que por su estatura había tenido una “patente de corso” que le permitía hacer o decir cualquier cosa que no se habría permitido a los demás, la otra argumentaba que sus compañeros y amigos se habían reído de ella y no con ella. Ambas cosas me parecen auténticas majaderías que no se corresponden ni de refilón con aquello que este gato ha observado durante tantas y tantas horas en los últimos cuatro meses. La cartagenera solo obtuvo el 7,4% de los votos, acusando el efecto del voto útil que provocó una concentración de los mismos en Iván, con el fin de asegurar su triunfo.

Orlando tuvo una entrevista pareja con lo que supuso su paso por la casa, un camino de rosas según fue definido por Almudena. Nany no quiso amargarle la noche ya de por si algo incómoda para quien se quedó a las puertas del triunfo, y además tan alejado del mismo al recibir tan solo el 22,2% de los votos. No le contaron al feriante valenciano los supuestos escarceos de Nany una vez fuera de la casa, y estoy convencido de que le hubiera resultado indiferente. Orlando estuvo como siempre, a caballo entre la corrección y la tendencia a sobrevalorarse en detrimento de los otros. Por ejemplo, su interpretación de la buena relación que tuvo en la casa con Iván fue que había sido porque él se lleva bien con todo el mundo, a pesar de haberse tenido que callar cosas para no enfadarle. En ningún momento tuvo la generosidad de reconocer al otro mérito alguno a ese respecto, lo cual me pareció bastante feo por su parte.

En esa olla a presión que era anoche el estudio de Gran Hermano en Telecinco, llegaba el momento de la entrevista a Iván, y en este punto debo hacer una rectificación sobre algo que dije en mi escrito de ayer. No tenía yo mucha confianza en Iván y su retórica, a menudo tendente a entrar en bucle (que diría Tomás Blanco, otro triunfador de esta edición que junto a Beatriz Sánchez, Atahualpa Amerise, César Toral y Juan M. Fdez. han hecho la importante labor de minutistas, que tan útil nos ha resultado a muchos). Sorprendentemente, Iván estuvo anoche contenido, aunque también es cierto que fue bien sujetado por Milá y volvió a meterse a la mayoría de la audiencia en el bolsillo. Si Palomares y Julito fueron los escobas oficiales en la casa, anoche Iván demostró una imprevista maestría para barrerles a todos con un verbo preciso y demoledor.

No sé si esta semana en la que han estado tan solos le ha servido para ir imaginando mentalmente cómo afrontaría la entrevista de anoche, o la seguridad que pude observar en él es producto de haber mantenido la integridad en todo momento, sin tener nada de lo que avergonzarse ni casi arrepentirse, si bien pidió perdón un par de veces. Los carteles que le colgaron de prepotente, poco humilde o incapaz de pedir perdón, se los quitó ayer de un zarpazo. No tuvo ningún problema en afrontar lo que ha sido su paso por este programa, si bien tuvo la generosidad (el de egoista fue otro de los carteles que injustificadamente le colgaron) de aclarar que tras la entrevista de ayer, que tendrá su continuidad en el debate de esta noche, para él quedan todos los temas zanjados, no guardando ningún resquemor hacia ninguno de los que fueron sus compañeros. Esto tiene un singular valor teniendo en cuenta que muchos de ellos se lo hicieron pasar muy mal en muchos momentos, especialmente ese Carlos H. que ayer estuvo correcto y coherente, manteniendo su propósito expresado el día de su expulsión de enterrar el hacha de guerra.

En definitiva, Iván demostró ser aún más brillante anoche de lo que algunos esperábamos. Su luz propia brilló como nunca, y siguiendo el símil en lugar de proyectar sombras sobre los que tenía alrededor les hizo brillar igualmente. Personalmente agradezco a los concursantes de lo que hemos dado en llamar ‘fila cero’ que mantuvieran casi todos un comportamiento ejemplar, permitiendo que la final fuera la fiesta que debe ser. Y, cómo no, al equipo que hace este programa ese enorme regalo que nos sirvieron con una sucesión de vídeos con una calidad espectacular. Es un lujo y un orgullo que en el programa de nuestros amores, este que hace posible tenernos emocionados durante más de cuatro horas, con el que reímos, nos enfurecemos, lloramos y tantas cosas más, trabaje el mejor equipo del mundo. Son simplemente únicos, los mejores entre los mejores, y no podía terminar esta temporada sin rendirles este tributo. Del primero al último se merecen un reconocimiento, y personalmente lo quiero personalizar en las personas que hacen los vídeos de las galas y ese diario de las tardes que es absolutamente inmejorable.

Termina aquí un Gran Hermano sin complejos, en el que algunos concursantes fueron auténticos a rabiar. Un GH en familia, porque la sensación que se queda en esta hora final es haber estado con amigos, con nuestra gente. Esta vez sí tengo totalmente claro que Iván es uno de los nuestros, pero no solamente él. Son tan nuestros que algo de nosotros cambia esta noche también. Personalmente empecé esta edición con el temor de siempre hacia la posibilidad de encontrarnos con un casting no tan bueno, y termino con la sensación de haber vivido algo tan único que posiblemente sea la que mejor me lo hizo pasar. Y no me cabe duda sobre que nunca antes tantos habíamos sentido tanto.

No tengo palabras de agradecimiento suficientes para una Mercedes Milá que es desde hace mucho una de las nuestras, y anoche hizo de embajadora de esta gatera llevándole a Iván una muestra, un adelanto para que sepa lo mucho que se le ha apoyado desde aquí. Desde Karla hasta Senador, del primero al último. Y no solamente a Iván sino también a un Orlando que tuvo entre nosotros un lujo de defensa en VickySans o Balzac, entre otros muchos. Y es que tenemos un lujo de comunidad, ya lo creo que sí.

Anoche ganó el gran protagonista de esta edición. El amo del jacuzzi, el urogallo que canta en la madrugada, el ave nocturna de inhalador y papel higiénico en el bolsillo que en realidad resultó ser rara avis. El concursante virgen, el de las charlas de la madrugada revestidas de una ensoñación lúdica y sensorial. El sensible. El afable, sencillo, bondadoso y honrado, amante del “vive y deja vivir”. El imperfecto, testarudo y exasperante monologuista que entra en bucle con facilidad. Iván Madrazo es un perdedor que tiene tan asumida su derrota que la afronta como un reto, haciendo un desplante a la mala fortuna, dejando en ridículo a los que huyen de los problemas. El gigante puede ser ahora tan fuerte como un roble, frágil y quebradizo dentro de un rato. Entró con rictus y mirada triste en la casa, sin haber terminado de superar la ruptura con una mujer a la que probablemente sigue amando, y sale con una mirada limpia y una sonrisa. ¿No es maravilloso este programa? El perdedor se convirtió esta vez en ganador, y su sueño era anoche el de muchos.

Esta noche tenemos una nueva cita en el programa especial donde se terminarán de desatar algunos enredos y los finalistas terminarán de dar cuenta de lo que ha sido su paso por la casa. Es otro regalo que viviremos de forma muy especial. Por tanto, en principio, tenemos una cita dentro de unas horas y el lunes que viene acudiremos de nuevo a esta cita para comentar ese debate y poner el punto final con la última anotación de dos cifras en esta temporada. Esto quiere decir que si sumamos la anotación publicada en nuestra antigua casa al mismo tiempo que saludábamos en esta, en total hemos sumado cien artículos durante la temporada. Vamos pues a por el 100 de esta edición 10.

[Pido paciencia y mis disculpas si el servidor se cae de nuevo hoy. Por otro lado, dejo la última cartelera de la temporada, con un Iván más pirata que nunca. También os recuerdo que hasta el último día de este mes de enero se puede votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

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La decisión final

Hoy es el gran día. Es algo que repito en cada edición dos veces, justo el día que empieza esta aventura y de nuevo el día del capítulo final. La decisión está en vuestras/nuestras manos y ahí radica gran parte de la grandeza de este programa. De algún modo, ese poder de decisión ostentado por la audiencia hace cumplir el sueño de poder cambiar el guión de lo que suceda.

Lo hacemos semana a semana con las expulsiones, que van marcando la acción en la casa, y al final podemos ser los que decidamos a quién vemos en el último plano de la película, con el rótulo de “The End” sobreimpresionado sobre su rostro. ¿Te imaginas que hubiéramos podido decidir que Rick e Ilsa no se separasen al pie de aquel avión en ‘Casablanca’? ¿O que al final Bobby Duran decidiese no irse con su marido sino con Jack Weil en ‘Habana’? ¿Y si no muriese Satine en ‘Moulin Rouge!’? Posiblemente yo no tocaría ninguno de estos finales bajo ningún concepto. Ahora bien, en el cine puede que no me gusten los finales felices, pero en Gran Hermano sí.

Es relativo el final de esta historia, aunque para este gato no hay duda de ningún tipo. Lo que sucede después me interesa más bien poco, aunque con frecuencia me lleguen noticias de quienes fueron concursantes. Para mí todo acaba esta noche, tras ver salir de la casa al segundo y después observar esos minutos que con tanto acierto suelen dejar al ganador solo en la casa, despidiéndose de lo que en algún momento pasó de ser un estudio de televisión para convertirse en un hogar. Anoche durmieron por última vez en la casa, y si me imagino lo que pudieron sentir me estremezco un poco. Una verbena de sensaciones, la que genera esa bendita casa de los sueños. El día de ayer fue duro para los tres finalistas, ya que pasaron muchas horas encerrados dentro de su encierro, en una especie de ‘encierro Matriuska’, como dije en alguna ocasión pasada. Del ‘confe’, donde les pusieron una película, al cuarto de maletas, donde se veía ya todo recogido, los estantes vacíos y las maletas hechas.

Solamente les queda ya que pase este día y lleguen las nueve y media de la noche, que esperarán como de costumbre, sentados en los sofás del salón. Pepa les avisará de que queda poco para que empiece la gala, y al rato serán saludados por una Mercedes Milá vestida con tuneado traje regional de Castilla-La Mancha, un trabajo más de Mayte Méndez de Vigo, y posiblemente uno de los más bonitos de toda la temporada. Las finales de este programa tienen un aire especial, esa mezcla de nostalgia y alegría, gran celebración en la que todo se multiplica. De momento, habrá tres entrevistas, esperemos que con tiempo suficiente para los tres. Orlando dirá poco y sonreirá mucho, Almudena se mostrará mucho más cauta que en la casa e Iván… pues no sé, tengo mis dudas.

Iván pierde mucho cuando se sabe observado. Sus mejores momentos han sido cuando hablaba con sus compañeros y contaba historias, o bromeaba, o cualquier cosa, sin tener presente que delante suyo varias cámaras estaban llevando permanentemente a la gente la imagen de lo que hace. También es cierto que sus ‘confes’ han tenido casi siempre mucho interés, pero no tanto porque tenga gran capacidad de comunicación como por su cierta clarividencia a la hora de analizar lo que pasa a su alrededor. Pero cuando definitivamente ha decepcionado es en las ocasiones que alguien le pidió que dijera algo a la cámara, en su enfrentamiento con Loli o en la despedida de Gisela. Iván gana cuando habla y no cuando convierte su palabra en un discurso, sencillamente porque no está ni preparado ni dotado para ello.

Eso sí, tanto Almudena como Iván lo tendrán difícil con unos concursantes que no han sabido asumir su fracaso y mucho me temo que tampoco den muestras de aceptar de buen grado el triunfo de los demás. Si a estos dos finalistas les someten a la misma presión que a una sorprendentemente fuerte Liz ya nos podemos preparar para una final con visos de batalla campal. Además, les veo nerviosos, y más lo estarán cuando llegue ese momento. Yo también estoy nervioso, no puedo evitarlo y todavía me sorprende que esto sea así.

Que nadie nos amargue la fiesta de esta noche, que se respeten unos a otros porque nadie se merece otra cosa, ni los que salgan ni quienes ya están fuera. Parece mentira que muchos no se den cuenta que una vez fuera de la casa tienen la oportunidad de dejar un buen recuerdo en la audiencia, borrando por completo los errores que hayan podido cometer en la casa. Somos todos lo suficientemente olvidadizos y generosos como para dejar que permanezcan en nuestra memoria los buenos recuerdos, y para ello no hay nada como un buen final. Desde la salida de la guapa Gema ‘melapela’ solamente Palomares se apartó de la tendencia instaurada por el resto, consistente en dar esa sensación de frustración y resentimiento de los malos perdedores. Hoy tienen la última oportunidad para demostrar que aceptan el triunfo ajeno con naturalidad y sin mezquindades. Si tuviera que apostar lo haría a que así lo harán porque tiendo a creer que todos somos buenas personas, cada uno con sus cosas.

Está a punto de acabar el Gran Hermano de la casa vieja y la nueva, el del rincón de pensar, las aguadillas en el jacuzzi, el clan de la escoba, Germán readmisión, la loca de vez en cuando, te devuelvo la pulsera, te tragas este gel, España entera se va a enterar como eres, me echó de una fiesta con Playmates, machango subnormal que te meto con el tenedor, el de siempre-de casa-dicharachero-y-olé, pásame a otro, no quiero que me toque la teta, mi princesita o la luz propia. Mañana miles de sonidos e imágenes atravesarán nuestra mente, son los recuerdos de estos últimos cuatro meses tan llenos de magia. Y de semejante modo a como los concursantes se despertarán buscando instintivamente el micro y la petaca, nosotros intentaremos abrir la ventanita que nos conectaba con la casa y veremos que ya está cerrada. Solo entonces nos daremos cuenta de que el sueño ha llegado a su fin.

Ayer prometí cumplimentar el apartado de agradecimientos pero al final me quedé en uno global y muy sentido a tantos amigos que nos hacen compañía cada día, llenando de palabras y sentimientos este espacio, aquellos que ayer nos dejaron más de cuatro mil comentarios, por ejemplo. Quiero hoy, por tanto, terminar ese capítulo dándome el placer de agradecer a mi gatita que me haya corregido cada día con infinita paciencia mis interrogativas sin tilde y la eterna confusión que llevo con los complementos directos e indirectos, no en vano soy gato de Madrid y eso me hace laísta por definición. También quiero agradecer a Montse que una vez más haya llenado de carteles cinematográficos este espacio, llegando a los treinta esta temporada. Y, cómo no, a Affleckdavid que plasmara a los Sims la vida en la casa de Guadalix, algo que hizo en doce piezas inigualables. Naturalmente que también hago extensivo el agradecimiento a todos aquellos que propusieron cosas o hicieron sugerencias, así como a quienes me sirvieron de inspiración, regalándome en ocasiones sus palabras para que las hiciera mías, como mis amigos Senador y Pablo.

La fiesta de esta noche será la más especial de todas. Mercedes Milá nos acercará al abismo de la gloria, separada por un fina línea del fracaso. Sea como sea lo pasaremos bien, sonreiremos y nos emocionaremos, de esto no me cabe ni la más mínima duda. Pero hasta el comienzo de la fiesta deberíamos recordar que los sueños a veces se alcanzan con esfuerzo. ¿O es que acaso alguna vez nos regalaron un sueño? Disfrutadlo y sed felices. Hasta mañana a todos. Gracias por estar ahí un día más.

[Dejo el último vídeo en 3D de esta temporada, agradeciendo nuevamente de corazón a AFFLECKDAVID su inestimable colaboración, y como siempre también lo puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo una vez más que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

Enlace permanente  22.01.2009 | Comentarios en La decisión final  Comments Off | Imágenes en el archivo del día  Imágenes | Ir al principio de la página Ir arriba
Contando los minutos

(Ánimo, gato. Ya no te queda nada. Sé que llegas cansado a la final, también que te compensa lo hinchada que tienes tu vanidad. ¡Quién te lo iba a decir! A estas alturas y aún te derrites cuando ves a tanta gente dándote muestras de cariño. Pero ya sabes que todo es pasajero y que el elogio debilita. No te dejes ir por eso. Lo que debes hacer es levantar el ánimo. Esto aún no ha acabado, ¿sabes? Todavía queda la gran final, esa a la que no siempre llegaste en el mejor momento. Pero esta vez todo ha sido distinto, como diseñado con un mimo y un detalle tremendo.

No puedes dejarte llevar por la tristeza, ¿sabes por qué? Es muy sencillo, gato. Simplemente porque una vez más pasará lo mismo, igual que otras veces pasarán los meses y te volverás a encontrar con toda esta bella gente. Además, entre medias es posible que los veas también. A saber dónde y con qué excusa, la verdad es que cualquiera es buena. Quién sabe si serán gorgoritos más o menos armónicos a los que poner un compás o paisajes solitarios con olas y palmeras. A saber, gato, a saber. Y en cuanto te descuides habrás descubierto que tienes más amigos, y muchos de ellos son tan fieles como para llevar años a tu lado, dando calor y color a este espacio, poniendo aquí su talento desinteresadamente. ¡Te podrás quejar! gato.

Ahora haz lo que debes, supera tu timidez y el pudor extraño por el cual tanto te cuesta desnudarte y decir ciertas cosas. Sé agradecido y no temas dejarte ver un poco. Aquí puedes hacerlo, que esto no es la tele, amigo. Dale, gato, no lo dudes. Y cuéntanos tus reflexiones un día más, y transmite como tú sabes el ambiente que se está viviendo en la casa en estas horas finales. Ah, y di que la gala extra que nos regalan este año no irá la semana próxima sino este mismo viernes. Piensa que te quedan solo tres días, aprovecha. Y deja ya ese pañuelo, no me seas blando. Los chicos no lloran… y los gatos menos.)

En la casa patinan, juegan al póquer y al dominó (con fichas negras), se gastan alguna broma y duermen más que nunca. En medio de tan frenética actividad les encierran en el cuarto de maletas para ir preparando cosas necesarias para la gala final de mañana, y hoy ya no podrán salir al jardín por esa misma razón, lo cual dejará a Iván sin poder fumar precisamente ahora que podría necesitar combatir el aburrimiento de ese modo. Lo que no pueden imaginar es cuánta gente trabaja estos días para preparar esa final y que les esperará en la misma y sus horas siguientes.

Lo que preparan para la gala final es secreto absoluto, con lo cual poco o nada se puede contar. Si acudo a mi intuición puedo suponer que no será fácil que el ganador llegue esta vez en un helicóptero hasta los estudios de Telecinco en Fuencarral, ya que la previsión meteorológica para el jueves no es buena, estamos en invierno y los vuelos nocturnos están muy controlados por motivos de seguridad. Me sorprendería favorablemente ver al ganador a bordo de uno de esos pájaros con hélice. Mercedes Milá nos prometió una gran final y no puedo dudar que lo será.

Para que esto sea así es necesario estar seguros de un par de cosas, que cometeré el atrevimiento de sugerir desde aquí. El que este programa se haga en un plató convertido en un gran foro donde cada uno expresa su opinión, agrado o desagrado por los concursantes y situaciones, es algo enriquecedor. Sobre todo tiene que ser una suerte para un equipo que trabaja tan apasionadamente darse cuenta que comparten pasión con sus más cercanos seguidores, aquellos que han elegido seguir una gala en directo (cuatro horas sentado en un banco sin respaldo y sin poder salir al baño más que cuando un regidor te lo permite, eso sí, respetando turnos). Pero una cosa es que eso se convierta en un foro y otra que descubramos una réplica granhermaniana de esa fila siete follonera tan clásica en la plaza de toros Monumental de Las Ventas, en Madrid. O un foro romano en plena efervescencia, sacando el dedo hacia abajo pidiendo que la fiera devore al cristiano.

Quiero decir con esto que la opinión del público puede y debe ser expresada sin ir más allá del aplauso, el silencio y, si acaso, los pitos. Nada que ver con los abucheos de quienes arman jaleo pateando el suelo de un plató en el que no todo ha de ser permitido. Hay ciertas cosas que superan lo razonable, y esta es una de ellas. Ya sé que desde la octava edición, primera con público numeroso en plató, se ha pretendido que estos estén animados y participen. Pero una cosa es una cosa y otra es otra. Personalmente no me gusta que la ya de por sí compleja labor de que la gente en televisión hable sin gritar y de uno en uno se vea complicada por no establecer una norma por la cual el público no entorpezca el diálogo y se exprese dentro de un límite, respetando en lo posible a todo el mundo.

Mañana ese respeto debería ser mayor, si cabe. Tengamos en cuenta que saldrán de la casa tres personas que la audiencia votante ha hecho finalistas, por tanto se merecen el respeto de todos solamente por este hecho. Todos lo merecen, eso está claro, pero aún más aquellos que han tenido el apoyo popular, porque esos abucheos son también para mí, en este caso. Algo semejante pienso de esa bancada que se ha significado por destilar su odio y su desprecio, como ya demostraran el pasado jueves con una Liz a la que negaron la que debería haber sido su gran noche.

Una cosa es que el expulsado deba rendir cuentas de su paso por la casa y otra que sea sometida a la vejación del insulto. Todo el mundo ha de tener derecho a decir lo que quiera siempre y cuando no sea ofensivo para con los demás. La libertad de uno termina allí donde empieza la del otro, y en este caso también sería exigible que se moderasen ciertas formas. De nada vale pedir luego disculpas porque el daño ya está hecho, y menos si la vejación con la palabra no es rectificada sino en las formas, no así en un fondo detestable. Como dije el otro día, Nany se equivoca en sugerir que Liz sea una prostituta, no en la palabra utilizada para ello.

Los tres concursantes que saldrán mañana de la casa pueden presumir de no haber sido expulsados. Solamente esto ya merece que se les respete, no solamente como seres humanos sino también como finalistas de Gran Hermano. Debería entender la fila cero que pueden estar muy dolidos por haber sido muchos expulsados a las primeras de cambio mientras que Almudena, Orlando e Iván han logrado estar en la casa hasta el último día, y el ganador hasta el minuto final, poco antes de que esas paredes de color cambiante pasen a apagarse, convirtiéndose en un recuerdo. Alguien les debería aleccionar sobre esto que cuento, evitando las tentaciones expresadas por alguno de ellos en privado de levantarse y abandonar el plató cuando aparezcan Iván o Almudena. Fuera esa o cualquier otra la reacción desconsiderada de los ex-concursantes me parecería lamentable y, más aún, que no hubieran intentado convencerlos mediante la palabra y el raciocinio.

Tras la gala de mañana y justamente al día siguiente tendremos ese debate anunciado en el que pretenden dar la palabra a blogueros y seguidores del programa que desde Internet participan dando sus opiniones a diario, como son nuestros amigos que han llenado este espacio con sus más de 260.000 comentarios en los últimos cuatro meses. Esto hace una media de unos 2.000 comentarios diarios, lo cual es más de lo que hubiera podido soñar cuando empezamos la aventura en esta nueva casa. Esa gala especial habrá de ser preparada con mucha mayor premura de la prevista, ya que en un principio estuvo programada para el jueves 29, justo una semana más tarde de la final, pero ayer mismo los planes fueron modificados. Es una machada que logren montar un programa así en apenas un par de días. Realmente es una locura, pero no me cabe duda de que serán capaces de hacerlo y allí nos veremos.

Será la coda o estrambote de esta edición, y ahora ha llegado el momento de las despedidas. Dado que en los próximos días serán muchos los argumentos que habré de apretar en estas líneas, comentando la final y esa gala extra que el próximo lunes me comprometo a analizar desde aquí, creo que es lo preferible dedicar unas líneas en esta anotación de hoy para los agradecimientos y el recuerdo de lo que ha supuesto esta edición de Gran Hermano. Para este gato empezaba una aventura nueva, el traslado a esta web del canal televisivo que emite el programa, donde íbamos a estar de alquiler, por así decirlo. El balance no puede ser mejor, con números y estadísticas de escándalo que han ayudado modestamente a situar a esta web en un sitio destacado, haciéndose prácticamente intratable para el resto de páginas de canales de televisión. Ya he señalado que la participación ha sido todo un lujo sin precedentes, superando mis más optimistas previsiones. Pero lo más importante para mí ha sido poder trabajar con tanta comodidad y sintiéndome tan bien respaldado en todo momento.

No solo puedo decir que he tenido toda la libertad del mundo sino que sigo sin creerme que jamás haya recibido ni una consigna, ni tan siquiera una sugerencia de cómo debía llevar este blog. Por el contrario, me he encontrado una redacción siempre dispuesta, encabezada por Ana Bueno y Nuria Labari, las “jefas”. Voy a contar un secreto, el día que Ana Bueno me llamó para empezar a hablar de la posibilidad de colaborar y trabajar juntos, puse una serie de condiciones relacionadas con la propia calidad del sitio dedicado a Gran Hermano en esta web. No deseaba integrarme en un equipo sin estar razonablemente satisfecho con el trabajo de este. En ningún momento hice mención o defensa alguna de mi libertad para mantener la independencia de siempre. Tanto es así, que fue mi directora quien tuvo interés en aclararme que reclamaban de este gato que mantuviera su independencia, sin dejarse influir por escribir ahora en esta web.

Aproximadamente un año después de esa reunión puedo decir que si no hice nunca mención a esto fue porque no tenía duda ninguna de que fuera a ser como entonces me prometían. La realidad me ha demostrado que no solamente ha sido así, sino mucho mejor. Por otro lado, mis temores a no quedar satisfecho por el trabajo que sobre el programa hicieran en esta web fueron descartados hace mucho. Estoy orgulloso y satisfecho del fenomenal trabajo que se ha hecho, y aún con errores o cosas que pueden ser mejoradas la página de Gran Hermano de esta temporada ha sido la mejor que nunca se ha hecho sobre nuestro querido programa, otra razón más por la que podemos decir estas palabras: misión cumplida.

Odio las despedidas, y además esta no lo es estrictamente. Por aquí nos vamos a seguir viendo/leyendo, de una u otra forma. Solo quiero decir de forma escueta que no me habéis podido hacer más feliz. Me he sentido acompañado, arropado y querido como nunca. Esto es un sueño hecho realidad y aunque suene a tópico me da igual.

Ah, y una cosa más que pertenece al terreno de Iker Jimenez, ese chico que trabaja en una cadena a la que falta un número para ser tan ‘chachi’ como esta. Durante toda esta edición he venido observando cómo los concursantes repetían cosas que aquí decíamos. Desde esa frase de “Ana la loca, de vez en cuando”, hasta el “Tanto va el cántaro (cántabro en mi caso) a la fuente”. Por no hablar de aquello de las tres puertas, que sigue siendo para mí todo un ‘expediente X’ que no quiero ver resuelto. Más de una vez me ha sorprendido por todo esto, pero nunca tanto como anoche. Por razones que no tiene ningún interés detallar anoche busqué en mi iPod una canción que sonó en una vieja edición, si no recuerdo mal en la seis. La cantaba JuanShows y su título es ‘No soy un Bastritboy’. Después de escucharla miraba la emisión en directo mientras la tarareaba. En cuestión de dos minutos, Almudena, que esperaba a jugar con Orlando un dominó y había dicho que le dolía la cabeza, comenzó a tararear esta misma canción: “Tú lo que quieres es un Enrique Iglesias… que te cante por las noches… y te haga peripecias”. ¡Qué fuerte me parece!

(No está mal, gato. He visto la lagrimita rodar por tu mejilla pero has dado un buen giro al final con esto de la telepatía. Vas aprendiendo, amigo. Ahora descansa, que hay mucha gente dispuesta a convencer de tus virtudes hasta a los más críticos. Conmigo no pueden, a pesar de que llevo siendo tu conciencia crítica tanto tiempo que hasta me he acostumbrado a tus cosas. Y además, tienes razón en que se está bien en esta nueva casa, ¿que no?)

[Os recuerdo que tenéis hasta el día 31 de este mes para seguir votando a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

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El Gatopardo

En la novela ‘El Gatopardo’, el escritor italiano Giuseppe Tomaci Di Lampedusa expone una paradoja cuya cita original expresa la siguiente contradicción aparente:

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.”

“¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado.”

“…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está.”

Desde entonces, en ciencias políticas se suele llamar con frecuencia ‘gatopardista‘ o ‘lampedusiano‘ al político reformista o revolucionario que cede o reforma una parte de las estructuras para conservar el todo sin que nada cambie realmente.

Esto es, más o menos, lo que han logrado este año los responsables del programa de nuestros desvelos (nunca mejor dicho). Haciendo un repaso simple por lo que supuso esta edición podríamos hablar de la reproducción de la primera casa, justo en el momento en que se cerró, desde la que se completó la fase final del casting, la novedad de una pareja que además debía simular no serlo, la casa tecnológica con paredes que cambian de color, expulsiones cada semana y demás detalles. Muchas novedades que empezaban con una expulsión apenas dos días después del comienzo, aquella que tuvo como víctima a un Germán al que se reclamó insistentemente para una repesca que no se llegó nunca a producir. También hubo por primera vez ‘intrusos’, en este caso ‘intrusas’ en femenino ya que fueron dos mujeres, Liz y Nany, que se incorporaban al programa un mes más tarde que el resto, y una de ellas ha estado a punto de llegar a la final. Por tener hemos tenido hasta dos italianas que han finalizado el casting para la edición de su país en la casa del Gran Hermano español.

Pero, a pesar de todos estos cambios, el resultado fue una vez más el mismo. Volvimos a reclamar idénticas cosas, las mismas nos enervaron o nos hicieron disfrutar. Esta décima edición lo cambió todo para que todo siguiese igual, siendo la más ‘gatopardista’ de las habidas. A finales de agosto os proponía este gato que nos contaseis qué le pedíais a esta edición que faltaba un mes para empezar. Unos días más tarde, ya en septiembre, recogía en una anotación vuestras respuestas, bajo el título ‘Que nos hagan sentir‘. Pues bien, visto así la conclusión que habríamos de sacar es la siguiente: misión cumplida.

Así es, este GH X ha sido una verbena de sensaciones, sin duda uno de los que más nos hizo sentir, si no el que más. Entonces Gilraen pedía que los concursantes “sientan porque de ese modo me harán sentir a mí”. Senador insistía en la idea de “encontrar personas en esa casa que me atrapen, que me hagan sentir”, y añadía “que me muestren mis miserias o que hagan que me olvide durante horas de todos los problemas que me rodean”. Igualmente chenola quería gente real, “personajes que sientan y que a la vez me hagan sentir”. Cindia, por su parte, quería “secretos y emociones”. ¿Quién nos iba a decir que las cosas iban a salir tan bien? Porque ellos han sentido y nos han hecho sentir, nos han atrapado, mostraron sus miserias (también nuestras) y nos hicieron olvidar nuestros problemas. Hubo un gran secreto y miles de emociones. Todo ello como nunca hubiéramos podido prever.

Una buena muestra de todo esto que hablo la tenemos en los concursantes finalistas. Los tres han sido generosos a la hora de mostrarse tal cual son. Esto les diferenció notablemente de otros como Julito, que nada más salir de la casa evidenció ser de otra manera bien distinta, olvidando sus pasiones marianas y sustituyendo la bondad por una vileza notable. Son unos finalistas que no engañaron a nadie, algo que se aprecia con claridad cuando se ven fragmentos de sus pruebas de selección, en las que Iván era bastante visionario al decir: “creo que pocos como yo han entrado ahí”; Almudena se califica a sí misma como “alegre” y Orlando dice que no le gusta meterse “en discusiones que afectan a los demás”. Se hicieron un buen retrato, demostrando que se conocen bien, importante para saber venderse, algo que debían hacer entonces para lograr estar entre los concursantes de este año, e imprescindible ahora para rematar sus cuatro meses de encierro llevándose el premio final.

Explica muchas cosas esa prioridad por hacernos sentir, expresada por nuestros amigos lectores comentaristas, sin los cuales no habríamos sido nada durante todo este tiempo. Por ejemplo, me parece indicativo que el concursante salvado más veces y que más atención ha merecido en todo este tiempo, tanto por aquellos que decidieron defenderle como por tantos que en lugar de elegir un favorito decidieron hacerle objetivo de sus ataques, haya sido quien más nos ha hecho sentir, le pese a quien le pese. Iván ha conseguido tocar la fibra sensible de muchos, compartiendo con nosotros ese camino lleno de baches, como él mismo dice, y transmitiéndonos mucha vida. Es curioso como esa mirada triste que le aprecié ya en los primeros días, explicada poco después, cuando nos relató con más detenimiento aquello que nos adelantaron en la gala de presentación sobre la separación de su novia cuando ya tenían planes de boda, fue desapareciendo poco a poco. Ahora le veo una mirada serena, confiada y alegre. No en vano dice habérselo pasado como nunca en su vida, lo cual se refleja claramente en sus ojos.

Almudena, por su parte, ha sido el complemento perfecto de Iván, su imprescindible pareja de juegos y también el apoyo que muchas veces no encontraba en su “psicólogo” Orlando. Con Chiqui hemos sentido, pero fundamentalmente nos hemos divertido, y nos ha enternecido muchas veces. Sus apelaciones al ’súper’, acudiendo al mismo en sustitución de una madre muchas veces, como decía una redactora en la reunión post-gala del jueves pasado (según se puede ver en esta web) son adorables. También su buen humor, su aguante y su retranca cuando llega la hora de las bromas, aguadillas y similares. Me enterneció mucho cuando el domingo la veía escuchar el discurso (digamos electoral) de Iván, al que miraba con un inmenso cariño y diría que incluso admiración.

Orlando, por su parte, es quien particularmente menos me hizo sentir. Ciertamente es amable y correcto, no pudiéndole poner apenas tacha alguna. Este concursante no es solamente un ejemplo de corrección, sino que su papel en la casa fue fundamental muchas veces, ejerciendo de nexo de unión entre individualidades enfrentadas, sabiendo escuchar y poniendo un cierto equilibrio entre todos. Sucede que a mí ese “quiero y no quiero” de los ambiguos me deja bastante indiferente, cuando no me exaspera directamente. Fernando Savater habla así de la ambigüedad:

“La ambivalencia hacia las dos tendencias nos paraliza. En la tentación sentimos culpa. Pero si sentimos miedo, ambivalencia y culpa, no nos permitimos sentir nada. La ambigüedad nos envuelve en equívocos complicados y estados de vaguedad bastante confusos.”

Ese estar con el culo entre dos sillas, pretendiendo ser a un tiempo bruto y delicado es un ideal que no ha de traer buenas consecuencias. Gabriela Acher, humorista y escritora, describe a la perfección de la siguiente manera el resultado de estos ambiguos deseos de quererlo todo y quedarse sin nada:

“(…) la mayoría de las mujeres quiere que un hombre sea:
seductor pero fiel
generoso pero ahorrativo
misterioso pero confiable
poderoso pero obediente
divertido pero serio
romántico pero práctico
duro pero blando
la mayoría de las mujeres van a morir solteras, me parece.”

No dudo que Orlando haya sentido tanto o más que los otros, el problema es que a mí me ha dejado indiferente. Me ha gustado verle en la final, creo que es ideal ver a tres amigos en la misma y sin duda aprecio su cercanía a los otros dos durante casi todo el tiempo, dejándose influir solo a medias cuando algunos compañeros (Nany entre ellas) le intentaron apartar de Iván con argumentos absurdos cuando no falaces, como que su influencia estaba siendo mala para él. Ya se ve lo mala que fue, tanto que muchos hubieran querido llegar tan lejos aún con tan mala influencia a su lado.

Con todo, los polos opuestos que de algún modo fueron Iván y Orlando se necesitaron mutuamente en alguna medida. Sin olvidar a Almudena como el complemento perfecto y quizá la habitante más dual, aquella que aparentaba aspereza albergando en su interior un auténtico oso de peluche. No es contradicción, es dualidad. Unos sin otros no habrían podido existir, o al menos no tal y como les hemos conocido, de igual forma que si no existieran el hombre o la mujer no existiría la raza humana. Sin la pierna derecha o la pierna izquierda no podríamos caminar. Sin el polo positivo o el negativo no tendríamos luz eléctrica. Los finalistas de este año han sido como el Yin y Yang taoísta.

Y en el repaso a los cuatro elementos de este paradigma que, todo sea dicho, he bastardeado a mi antojo, faltaría la contradicción. En ella andamos muchos cuando analizamos comportamientos humanos, por tanto, imperfectos y complejos. Razón por la cual damos nuestra aprobación a cosas propuestas por un concursante que sancionaríamos duramente en otro. ¿Parcialidad, manipulación? No, simplemente contradicción. Pero ajena a esa lucha con nosotros mismos y nuestra coherencia está casi siempre la predilección que sentimos por unos concursantes, lo cual nos hace defender a unos y a otros no. Aunque en el fondo sigo estando convencido de que buscamos fundamentalmente que nos hagan sentir, como vengo diciendo desde el principio de este escrito.

He repetido más veces de las aconsejables que este es un juego de preferencias y simpatías caprichosas, tanto como el impulso que nos guía en la vida para elegir quienes han de ser nuestros amigos o con quien deseamos compartir nuestra vida o fundar una familia. En definitiva, son procesos que probablemente tienen mucho de científicos, pero tanto o más de desconocidos para el ser humano. El día que sea posible racionalizar la atracción que sentimos por alguien, o encerrar su secreto en un fármaco para conseguir atraer a quien queremos (como aquellas pócimas secretas legendarias de la literatura de ficción), Gran Hermano dejará de tener sentido. En realidad nuestras vidas ya no valdrán nada.

Hasta entonces, yo elijo seguir viviendo, lo cual es sinónimo de seguir sintiendo. Y qué mejor manera de celebrarlo que ofreciendo mi tributo a quienes más me hicieron sentir en los últimos cuatro meses.

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Rumor contra rumor

Un par de rumores salpicaron la fase final de nuestro programa, que vivimos con la mezcla de tristeza y cansancio de siempre. El primero era rocambolesco e increíble, y adolecía de una ambición pretenciosa que no correspondía con los medios empleados. El segundo fue mucho más efectivo, hasta el punto de captar el interés de varios medios de comunicación de primera línea, que han demostrado hasta qué punto la información se confunde en ocasiones con la simple difusión de rumores sin fundamento.

Los dos rumores se pretendieron difundir precisamente en este medio, que tantas veces ha sido acusado de ser causante de la fácil propagación de todo tipo de falsas creencias, aunque en este caso los autores contaran con la inestimable colaboración de medios tradicionales. Diría incluso que quienes decidieron intentar la difusión de los rumores que ahora contaré eligieron este blog en concreto, si bien debieron irse a otros cuando vieron que aquí habíamos puesto todo el freno que está en mi mano, concretamente bloquear mensajes en los que se hablase de dos programas de la Sexta, el canal de Jaume Roures, que habían sido elegidos caprichosamente como parte de la falsa trama urdida.

Lo más gracioso del primer rumor era que quien lo difundía decía ser redactora de Sé lo que hicistéis, el programa presentado por Patricia Conde y producido por Globomedia, que tiene un contencioso con Telecinco. Saltaba a la vista que era un burdo engaño leer el texto escrito por la supuesta redactora y comprobar que su redacción era propia de un niño de primaria, y no muy aventajado. Una cosa es que empiecen a haber periodistas víctimas de la ESO en los medios y otra que sea posible trabajar en uno cuando apenas se tienen doce o trece años. La supuesta trama denunciada era tan absurda que no merece la pena ni ser comentada, ¿minusválidos organizados para apoyar a un concursante? ¿pero quién pudo ser el enfermo mental al que se le ocurriría tal cosa? Y lo que es más grave ¿quién podría creerse algo así?

El otro rumor tuvo mucha mejor suerte, su sencillez le ayudó a ello, si bien hay que tener una mente habituada a la mentira para que se pase por la cabeza un engaño como este. El viernes recibía la llamada de una amiga extrañada por esta historia, que me preguntaba si sabía yo algo de ello. Naturalmente que no sabía nada y tampoco me había preocupado por hacer una simple comprobación, ya que una vez más no me había parecido ni mínimamente creíble el rumor. Decía José María García que “el rumor es la antesala de la noticia”, pero lo cierto es que también es su retrete, allí donde se vierten los desperdicios, la más infecta y maloliente mierda.

Según se había difundido, el ‘follonero’ (personaje encarnado por Jordi Évole, responsable del programa Salvados, también en la Sexta) habría logrado meter a un concursante infiltrado en Gran Hermano y había logrado salvarle (nada más oportuno dado el nombre del programa) una y otra vez de la expulsión utilizando para ello una parte importante del presupuesto de su programa. Naturalmente que el concursante elegido por el necio autor no fue otro que Iván Madrazo. Claro, así ya se entiende la preocupación de mi amiga, dado que en este blog hemos defendido mucho a ese concursante y, por tanto, éramos de algún modo sospechosos de ser también cómplices del ‘follonero’, ‘follo’ para los amigos.

Pues bien, anoche el mencionado programa, víctima en este caso de un rumor burdo como este, creado por un auténtico majadero, negó con rotundidad toda veracidad y lo hizo de forma directa y breve. La respuesta a la pregunta de si tiene algo que ver el programa Salvados con Gran Hermano “es una palabra de dos letras: ¡No!”, según dijeron textualmente anoche. Dudo mucho que el desmentido vaya a tener un lugar tan relevante como tuvo la información que se hacía eco del rumor en medios como el Heraldo de Aragón, Qué, 20 minutos, Público, La voz de Galicia, Periodista digital, Arucitys (el programa de Alfonso Arús en una televisión local catalana) y otros. Lo mejor de cada casa, vamos. ¿Dónde queda aquello de confirmar la información? Hubiera bastado una llamada a El Terrat, productora del programa, para que ellos lo hubieran desmentido. Lo curioso es que algunos medios como La Razón llegaron a preguntarle a personas relacionadas con Gran Hermano, como si fuera de la productora responsable del programa de donde habría de salir confirmación o desmentido alguno.

Llegados a este punto, me interesa ir al punto clave de esta historia. Está claro que un rumor no surge por generación espontánea sino que tiene siempre un autor, alguien interesado en difundirlo por cualquier razón. Así es que convendría tener los medios necesarios para desenmascarar al lelo, cretino e insensato que tuvo la idea de hacer tal cosa. Aunque según hemos visto tantas veces en series policíacas, lo más importante es analizar a quién puede beneficiar o perjudicar el rumor, y así estaremos mucho más cerca de la verdad. En este caso no hay duda de que el gran perjudicado es Iván, al que le puede afectar que se le tilde de ‘topo’, contribuyendo a que su renta de votos disminuya. Afortunadamente el desmentido ha llegado lo suficientemente rápido, ya que una semana más tarde habría sido inútil.

¡Ay! si yo hiciera lo que han hecho tantos medios serios que han demostrado hasta qué punto desprecian lo más básico del periodismo, haciendo caso omiso de la sagrada obligación que tiene el periodista de intentar contrastar la información en las fuentes relacionadas. En caso de ponerme a la altura de esos medios, yo podría decir hoy aquí que la autora del rumor fue Gema Zafra. ¿Tengo pruebas? Ninguna, o sea tantas como Arús o la docena de diarios gratuitos y de pago que se hicieron eco de esta falsa noticia. En todo caso apostaría a que el rumor ha salido de esa siniestra bancada que hemos dado en llamar ‘fila cero’.

La pregunta es si finalmente el rumor ha perjudicado a Iván o incluso puede llegar a beneficiarle, dado que mucha gente será consciente como se las gastan algunos para intentar restarle votos de forma poco ética. Personalmente creo que el rumor perjudica tanto al modelo cántabro como le beneficia a Orlando el apoyo que le presta en plató Nany. Anoche en el último debate de la temporada se disculpó de forma curiosa con Liz por haberla llamado “buscona” en la gala del jueves pasado. Digo que me pareció curiosa la disculpa porque esta fue acotada a las formas, ya que Nany insistió en que sigue pensando lo mismo de ella pero le fallaron las formas y no debió de decírselo de tal forma. De poco vale una disculpa como esa, que se reafirma en un grave calificativo. Le propongo que en lo sucesivo estudie otras expresiones sinónimo de buscona como puta, zorra, ramera, prostituta o meretriz, que igual le pueden parecer más apropiadas, dado que solo le pone objeción a las formas.

Mucho más grave fue lo dicho por Julito, ese ex concursante que no deja de dispararse el pie todo el rato. Su razonamiento explicando su tendencia a meter mano a las mujeres como Liz sin pedir permiso previo ni existir entre ambos la relación que justificaría tal cosa, es propio de violadores. No lo digo graciosamente, es de manual lo que dijo. La frase de Julito fue más o menos esta: “Si ella me está poniendo así el culito, meneándolo delante mía, ¿qué querían que hiciese? ¿estarme quieto?” Pues sí, Julito, lo mejor que puedes hacer es estarte quieto porque ella, quienquiera que sea, está en su derecho a contonearse todo cuanto desee, sin que eso quiera decir que tienes un aval para meterle mano.

Lo que más me llama la atención es que las mismas que ayer se disculpaban con Liz (Gisela también lo hizo) no dijeran nada al respecto contra el canario. He oído a la propia Gisela en la casa vieja decir que no le gustaba nada que Julito le tocara la teta, exactamente lo mismo que decía la dominicana. Qué mejor ocasión para corroborar lo dicho por esta, aunque parecía estar suficientemente molesta por un comentario sin importancia como para dejar pasar la oportunidad de defender su dignidad de mujer, la misma que afecta a su compañera de edición. Como decía _Elle_ el pasado viernes: “Gran Hermano es un evento suficientemente visto, como para que se rinda un desagravio público a esas mujeres inocentes que se ven machacadas únicamente por hacer uso de algo tan precioso como es su libertad”, sabias palabras expresadas tras un relato estremecedor que merece la pena ser leído.

En cuanto a lo que están viviendo en la casa durante esta larga semana, lo más importante son esos discursos de campaña electoral que les obligan a hacer, algo que ya el jueves después de la gala se lo adelantaban y no les apetecía mucho. Y también como les hacen espabilar para dar vueltas en patines por la casa en el momento que más relajados están, incluso por la noche pensando que ya no les llamarán más. Cualquier cosa para que no se aburran tanto, que aún les quedan casi cuatro días en la casa. Lo mejor de los discursos es que los hayan limitado a un minuto cada uno, porque en caso contrario Iván estaría aún terminando el primero de ellos. No en vano aún sigue encallado en su conversación con Loli el jueves pasado, a la que hace referencia cada día en distintos momentos que peligra entrar en bucle, para finalmente sumirse en el mismo sin remisión.

He escuchado algunos de los discursos y no hay duda que ninguno de los tres domina la retórica, si bien he apreciado una actitud más competitiva en Orlando que en sus dos compañeros. Ayer mismo puntualizaba algo sobre el “camino de rosas” del que ha hablado Almudena, que definía el paso del feriante de esa forma, mientras que del suyo decía que había sido de rosas y espinas a la vez y el de Iván solamente de espinas (él dice baches). Orlando tuvo interés en afirmar que ese camino tan fácil ha sido no solamente porque haya caído bien a sus compañeros sino que también habrá puesto él algo de su parte para conseguirlo. Creo que no hacía falta ponerse una medalla como esa.

En el debate pudimos enterarnos de que los porcentajes se van afianzando, separándose algo más los dos porcentajes más abultados y acercándose de forma cada vez mayor al de los mil primeros votos en nuestra encuesta. Aquellos hablaban del 68% para Iván, el 25% de Orlando y para Almudena se apunta el 7% restante. Anoche supimos que hoy por hoy van así: 67,2%, 23,7% y 9,1%. Todo parece indicar que Iván está cada vez más cerca de conseguir una cómoda victoria, pero no cabe confiarse. Podría ser que estuviéramos atribuyendo mal los porcentajes. Cosas más raras han pasado. Por tanto, creo que toca seguir confirmando lo que deseamos para el desenlace final y definitivo de esta adorable edición de Gran Hermano. Esto aún no ha terminado, seguimos hasta el jueves, no lo olvides.

[Hoy a las 12.30, Liz te responde en un nuevo Encuentro digital, para el que puedes dejar ya tus preguntas. Atendiendo a las peticiones que hemos recibido volvemos a poner hoy el vídeo con la galería de imágenes para el recuerdo de este Gran Hermano, que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. Os recomiendo de nuevo que veáis los vídeos de la reunión posterior a la gala del equipo del programa, un documento realmente único y valioso. Por otro lado, hasta el día 31 de este mes podréis seguir votando a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

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El Gato encerrado es parte de laGatera, una publicación de Atomible, y está bajo una licencia Creative Commons
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Fotografías y vídeos procedentes de capturas de los programas de «Gran Hermano», emitidos por el canal de televisión Telecinco, y producidos por Zeppelin TV